Hoy es 1 de mayo. Pero no te voy a hablar del trabajo con uniforme y quincena. Te voy a hablar del que no tiene IMSS ni vacaciones.
Del trabajo de mi mamá Irma doblando sábanas con las manos quemadas por el cloro en la ropería del hospital. Del trabajo de mi hermano Saúl dejando la secundaria a los 14 para cuidar la casa. Del trabajo tuyo de levantarte a las 5am con dolor de espalda, hacer lonches, y aun así sonreírle a tus hijos.
Ese trabajo no lo aplaude nadie. No sale en la tele. Pero sin él, el mundo se cae.
Hoy no celebres con descanso obligado. Celebra con orgullo. Porque tu chinga silenciosa es tu mayor medalla. Y hoy el mundo la va a ver.