No jugaba con el término tóxica como lo suelen hacer los amigos y amigas, que en vez de preguntar por sus respectivas parejas o cónyuges lo hacen directamente por su “toxico (a)”. No lo hacía por un tema de que no me había pasado aquello y hasta lo veía distante, casi novelesco. De hecho, las personas con quienes estuve dentro de los parámetros normales de vida, es decir, sin pandemias, confinamientos, amenazas nucleares, etc. resultaban bastante normalitas. Pero siempre se aprende algo, y después de mucho evaluar y razonar, queridas mías, algunas sois tóxicas.