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Cuando nos ponemos la coraza de justicia; quedamos protegidos por la justicia de Cristo ante las acusaciones del diablo, ya que Dios nos mira solo a través de la obra redentor de Jesús, Efesios 4:24 “y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”.
Cuando no somos capaces reconocer y aceptar la perfecta voluntad de Dios para nuestras vidas lamentablemente caminamos por las sendas de un futuro incierto, es como andar por un camino donde observamos nuestras obras a lo lejos así como un espejismos que se van disipando a medida que intentamos acércanos a ellas.
“¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿Qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado"; Santiago 4: 3-17.
Como exatleta en la disciplina deportiva de halterofilia(levantamiento de pesas olímpicas); es un obligatorio para nosotros poder intervenir en las prácticas de esta disciplina el estar ceñido nuestros lomos con un cinto de cuero suficientemente ancho, cuya función es absorber toda la tensión ejercida por la fuerza debido levantamiento de pesos muy altos, de tal manera de proteger de daños a nuestros órganos internos, y mantener posición erguida y así no doblegarnos al peso; al igual la palabra de Dios nos brinda la protección par que podamos soportar y salir airoso de toda la carga que debemos enfrentar en nuestro diario vivir.
Efesios 6:11-16 “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes
El pueblo cristiano no está exento de cometer este grave error de hacer acepción de personas y esto producto de la falta de discernimiento espiritual que les lleva actuar deliberadamente conforme a sus intereses y percepciones según su razonamiento humano haciéndolo desobediente a la perfecta voluntad de Dios(debemos recordar que somos siervos de Dios y no nos pertenecemos a nosotros mismos), 1 Samuel 16:6-7 “Y aconteció que cuando ellos vinieron, él vio a Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido. Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón”.
No todo creyente puede ejercer la autoridad delegada de Jesús, ya que lamentablemente no todos hacen lo que tienen que hacer para que la autoridad fluya a través de sus vidas, Marcos 3:14-15, enseña El Señor tres principios fundamentales para poder ser facultados en el ejercicio de la autoridad delegada de Dios a través de nuestras vidas:
La importancia de tener la firme convicción de querer cambiar, te aportara valor, para vencer toda circunstancias adversas que enfrentes en el camino, Lo que crees, controla tu conducta. El fruto del Espíritu comienza en tus pensamientos. La semilla tiene que ser plantada, regada y abonada en tu terreno que es tu mente. La forma como piensas determina la forma como sientes. Y la forma como sientes, determina tu forma de proceder en la vida.
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La palabra de Dios nos enseña que el amor de Dios manifestado en Cristo Jesús sobrepasa todo entendimiento humano, Efesios 2:19 “y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”.
En el evangelio según Mateos 28:19-20; encontramos a Cristo resucitado y declarando que Él ha obtenido toda potestad en el cielo y en la tierra; la declaración de Jesús es perfecta. “Ya vencí a la muerte, vencí el pecado, vencí a Satanás en la cruz, recuperé la autoridad perdida del hombre”. No como Dios, puesto que siendo Dios nunca ha perdido autoridad, sino como Hombre, ahora toda la autoridad del cielo y de la tierra le ha sido dada. Él es el último Adán, el nuevo Rey que ha recuperado toda la potestad, y como consecuencia todo el dominio, el señorío facultad y legitimidad para mandar u ordenar al momento de ejercerla en el cielo y la tierra.
Por nada estéis afanosos, aprendamos a correr con paciencia e inteligencia la carrera que tenemos por delante; Dios en su palabra nos revela que El ha creado de ante manos obras perfectas, pero para poder andar en ellas se requiere que seamos diligentes, Cuidadoso y presto a la obediencia para andar en las sendas justas que Dios nos ha establecido según su perfecta voluntad.
“Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte”(Proverbios 16:25); En el mundo espiritual operan fuerzas que son desconocidas por el ser humano y por el simple hecho de ignorar, quienes somos, de donde venimos y cuál es nuestro destino final, esto no les exime de ser manipulados en lo más profundo del su ser (pensamiento, decisiones sentimiento y emociones) con la única intención de seducirnos y robar nuestra personalidad para ser utilizados como instrumentos de maldad, exteriorizando así la naturaleza del que los gobierna, una naturaleza corrupta y viciada dejándose sobornar producto del pecado.
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