“El orgasmo de una mujer”.
El orgasmo de una mujer
si este no es vilmente fingido,
pues tienes la seguridad
de un delicado acto cumplido,
el acto no un vulgar “coger”
con torpe machismo bandido,
como dice Isabel Allende
si alguien conmigo lo ha entendido:
Es saber hallar y ubicar
el punto G tan escondido
en las seductoras palabras
excitantes en los oídos.
Es cortejar con suavidad
con estímulos afectivos,
con viva incitación que le entra
con y por los demás sentidos.
Dedicar un instrumental
con muy exquisitos sonidos
la música sea abreboca
en cálido lecho mullido.
No en rudo acto de brusquedad
allí no hay algún incentivo,
la delicadeza, es el norte
con erotismo comedido.
Es dar y recibir caricias
muy recíproco y reflexivo
es una entrega y en fusión
en un hermoso sincretismo.
No confundir con alcohol
error intentarlo bebido,
o con cualquier droga o adicción
para el torpe y el atrevido.
Hay las palabras de palabras
con un tántrico contenido,
con caricias a la distancia
es lo más símil a un cumplido.
Es el saber desnudar su alma
antes de verle sin vestido,
con detalles de cortesía
que le provoquen sus gemidos.
Gemidos jamás de dolor
a un suspiro más parecidos,
que le inciten a continuar
nada que se parezca al ruido.
No en una oscura habitación
escondiendo lo más divino,
es el orgasmo sin tabúes
de un Sol con su brillo encendido.
Al final lograr relajar
placer de fluidos intensivos,
que provoquen más y más sed
como dos caballos corridos.
Hermes Varillas Labrador
#FormandoCiudadanía & #ElArcoIrisDeLosNiños
29 de julio de 2022
Inspirado en la frase de Isabel Allende: “Para las mujeres el mejor afrodisíaco son las palabras, el punto G está en los oídos, quien busque más abajo pierde su tiempo”.
Y como réplica al siguiente poema de autor anónimo:
El orgasmo de una mujer
no se obtiene cuando le quitas la ropa,
o cuando tocas su cuerpo.
El orgasmo de una mujer comienza
cuando le mandas un mensaje,
cuando eres su primera sonrisa del día.
Comienza cuando la ves,
y en vez de hablar sobre ti y tu día,
la escuchas, atiendes sus problemas,
sostienes su mano,
la miras a los ojos en lugar de quedarte en el celular.
El orgasmo de una mujer no comienza sin ropa,
ni en la habitación de un motel,
comienza en las pequeñas cosas,
cuando la etiquetas en una frase,
en aquella broma que hiciste cuando lo único
que quería ella era llorar.
El orgasmo, depende del estado de ánimo,
puedes cogértela, “hacerle el amor”,
follártela, o como le quieras decir,
pero al final solo tú tendrás satisfacción,
la intimidad va más allá de la simple penetración, es jugar con su cuerpo y su alma,
es tocarse por dentro y por fuera, es saber que están en libertad aun estando encerrados en cuatro paredes. ¡El orgasmo no es habilidad física, es sensibilidad emocional!
No es sostener el cabello, y hacer que se sienta protegida, no es apagar las luces y que se sienta insegura, es tomar su alma y sacarla a bailar.