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Tras la euforia inicial por la publicación de The Urantia Book, la decepción se adueñó de los primeros urantianos. El tan esperado impacto de la quinta revelación de los tiempos no había ocurrido. Las “personas famosas”[1] a las que se les habían mandado los libros o no habían contestado o lo habían hecho con escuetas notas. Ningún periódico importante se había hecho eco de su publicación. Sir Hurbert Wilkins, el ya citado científico y explorador que había ayudado al Dr. Sadler en sus primeros días en referencia al sujeto dormido, mandó doce ejemplares a amigos especiales, pero sólo había recibido repuesta de alguna persona interesada. Esto comentó al respecto:
En la reunión que tuvo lugar el 7 de mayo de 1958, los protagonistas principales fueron William S. Sadler y Meredith J. Sprunger. Es importante, para situar al lector en la inmensa trascendencia de este encuentro, añadir algo acerca de la formación de uno y otro. Eran personas excepcionales. Sadler, aunque cordial y afable, era una persona llena de energía y de un carácter dominante. Cuando se reunió con Sprunger y los otros miembros del grupo de ministros, Sadler tenía casi 83 años, y aunque todavía conservaba cierta vivacidad, su carácter ya se había suavizado en el otoño de su brillante trayectoria profesional. Sprunger, sin embargo, tenía 42 años. Era un hombre de gran gentileza y quizás algo menos dinámico que Sadler, pero de una formación intelectual equiparable a la suya.
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Traducción de Ángel Francisco Sánchez Escobar
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Larry Mullins tenía razones…