A veces, algunas experiencias nos condicionan para toda la vida. En cualquier momento, un evento puede desencadenar fragilidades y cargas que durarán para siempre.
Incluso nuestras decisiones más importantes como elegir una vocación, pueden ser esfuerzos inconscientes por repararnos a nosotros mismos y nuestros dolores.
El peligro (la adrenalina) nos calma porque nos corre del foco del dolor. Así, nos concentramos en otra cosa más importante: sobrevivir.
¿Qué dolor está calmando la adrenalina que buscás?
¿Cuales son esas cosas que no te permitís sentir, convencido/a de que así sufrirás menos?