Muchas veces pensamos que ser SINCEROS es lo más importante, y ES IMPORTANTE, pero NO ES SUFICIENTE.
La sinceridad tiene que estar sustentada en una correcta relación con Dios, de ahí viene la entereza y fortaleza de nuestra vida.
Esa fortaleza que necesitamos para mantenernos firmes contra los continuos vientos de adversidad que enfrentamos.
La Biblia dice: “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.”
Salmos 1:3.