Después de dos semanas de pausa, volví pensando que iba a traer una gran historia, una gran lección o una gran revelación.
Me fui a VousCon emocionada, pero también necesitando algo. Venía de semanas difíciles, de ansiedad, de aprender a escuchar mi cuerpo y de sentir que quizá necesitaba salir de mi rutina para encontrarme con Dios de otra forma.
Y sí, Dios me enseñó muchísimo allá. Pero lo que más me confrontó fue darme cuenta de que el mismo Dios que estaba buscando en una conferencia ya me estaba acompañando en casa.
Este episodio es sobre aprender a prestar atención. Sobre dejar de esperar solo señales grandes y empezar a reconocer a Dios en los detalles, en la rutina, en el cuerpo, en los hijos, en las conversaciones y en lo cotidiano.
Porque tal vez no necesitas ir lejos para encontrarlo. Tal vez solo necesitas mirar distinto.