Homilia - Iglesia Católica Santa María, Chandler, AZ

Homilia - Iglesia Católica Santa María, Chandler, AZ

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Homilia - Iglesia Católica Santa María, Chandler, AZ episodes

  • E90 - Perdona no sólo siete veces, sino setenta veces siete.

    Contar con un corazón que sepa amar y

    perdonar a pesar de las grandes o pequeñas dificultades.

    Del santo Evangelio según san Mateo 18, 21-35
    En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: Señor,
    ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano?
    ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo: No te digo hasta siete veces, sino
    hasta setenta veces siete.Y les propuso esta parábola: el Reino de los
    Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos.
    Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil
    talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido
    él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase.
    Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: "Ten
    paciencia conmigo, que todo te lo pagaré." Movido a compasión el señor
    de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda. Al salir de
    allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía
    cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: "Paga lo que debes."
    Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: "Ten paciencia conmigo,
    que ya te pagaré." Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la
    cárcel, hasta que pagase lo que debía. Al ver sus compañeros lo
    ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo
    sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: "Siervo malvado,
    yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No
    debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me
    compadecí de ti?" Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos
    hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi
    Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano.

    14 min
  • E88 - Cruces con Cristo. Señor, que reconozca tu presencia en mi vida aun en ocasiones de gran dificultad, te pido que me concedas la gracia de saber cuál es la cruz en mi vida y cargarla con alegría.

    Del santo Evangelio según san Mateo 16, 21-27
    En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que

    ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, de los
    sumos sacerdotes y de los escribas; que tenía que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.
    Pedro se lo llevó aparte y trató de disuadirlo, diciéndole: "¡No lo
    permita Dios, Señor! Eso no te puede suceder a ti". Pero Jesús se volvió
    a Pedro y le dijo: "¡Apártate de mí, Satanás, y no intentes hacerme
    tropezar en mi camino, porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino
    el de los hombres!".
    Luego Jesús dijo a sus discípulos: "El que quiera venirse conmigo, que
    renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera
    salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará.
    ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida?
    ¿Y qué podrá dar a cambio para recobrarla? Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces le dará a cada uno lo que merecen sus obras".

    14 min
  • E87 - Cuando parece que Dios no escucha las plegarias. Espera un poco. Insiste. Dios permite esa angustia para purificar tu intención.

    Del santo Evangelio según san Mateo 15, 21-28
    En aquel tiempo saliendo de Genesaret, Jesús se retiró hacia la

    región de Tiro y de Sidón. En esto, una mujer cananea, que había salido
    de aquel territorio, gritaba diciendo: «¡Ten piedad de mí, Señor, hijo
    de David! Mi hija está malamente endemoniada». Pero Él no le respondió
    palabra. Sus discípulos, acercándose, le rogaban: «Concédeselo, que
    viene gritando detrás de nosotros». Respondió Él: «No he sido enviado
    más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel». Ella, no obstante,
    vino a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!» Él respondió:
    «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».
    «Sí, Señor - repuso ella -, pero también los perritos comen de las
    migajas que caen de la mesa de sus amos». Entonces Jesús le respondió:
    «Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas». Y desde aquel
    momento quedó curada su hija.

    12 min
  • E86 - ¿Y qué es la cizaña? La cizaña es todo aquello que nos sirve de tropiezo para llegar a Dios o se opone a Él.

    Mateo 13, 24-43
    Otra parábola les propuso, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. Los siervos del amo se acercaron a decirle: ´Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que

    tiene cizaña?´El les contestó: ´Algún enemigo ha hecho esto.´ Dícenle
    los siervos: ´¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?´ Díceles: ´No, no
    sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que
    ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los
    segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para
    quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero.´» Otra parábola les
    propuso: «El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.» Les dijo otra parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.» Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese el oráculo del profeta: Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo. Entonces despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo:
    «Explícanos la parábola de la cizaña del campo.» El respondió: «El que
    siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la
    buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del
    Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del
    mundo, y los segadores son los ángeles. De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo.
    El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino
    todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en
    el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes.
    Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El
    que tenga oídos, que oiga.

    15 min
  • E85 - La verdadera grandeza.
    Del santo Evangelio según san Mateo 11, 25-30 En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo,
    Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a
    sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre,
    pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre,
    y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien
    nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. «Venid
    a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré
    descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y
    humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi
    yugo es suave y mi carga ligera».
    18 min
  • E 83 - Misión de los discípulos. Sólo lograremos cumplir con este mandato misionario, si estamos unidos a Cristo.

    Del santo Evangelio según san Mateo 9, 35. 10, 1. 6-8
    En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas,

    enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y
    sanando toda enfermedad y toda dolencia. Y llamando a sus doce
    discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos,
    y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Les dijo: Vayan más bien a
    las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen que el
    Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los
    muertos, purifiquen a los leprosos, echen fuera a los demonios.
    Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente.

    9 min
  • E82 - Un Pan del todo especial. Cuando tomamos y comemos ese Pan, somos asociados a la vida de Jesús, entramos en comunión con Él.

    Del santo Evangelio según san Juan 6, 51-58
    Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan,

    vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la
    vida del mundo.» Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede
    éste darnos a comer su carne?» Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os
    digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre,
    no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene
    vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es
    verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y
    bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que
    vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma
    vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron
    vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.

    14 min

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