Homilia - Iglesia Católica Santa María, Chandler, AZ

Homilia - Iglesia Católica Santa María, Chandler, AZ

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Homilia - Iglesia Católica Santa María, Chandler, AZ episodes

  • E80 - Id por todo el mundo. Todos recibimos el mandato divino de ir y predicar el Evangelio a todos.

    Del santo Evangelio según san Mateo 28, 16-20

    Los once discípulos fueron, pues a Galilea, al monte donde les había

    ordenado Jesús.  Y al verlo lo adoraron; algunos, sin embargo, dudaron. Y
    llegándose Jesús les habló, diciendo: "Todo poder me ha sido dado en el
    cielo y sobre la tierra.  Id, pues, y haced discípulos a todos los
    pueblos bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
    Santo; enseñándoles a conservar todo cuanto os he mandado. Y mirad que
    Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo".

    12 min
  • E79 - Yo le amaré y me manifestaré a él. Amar al Señor significa cumplir sus mandamientos, pues el amor auténtico se manifiesta en las obras.

    Del santo Evangelio según san Juan 14 15-21

    Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo pediré al Padre y os dará
    otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de
    la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le
    conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros. No os
    dejaré huérfanos: volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo ya no me
    verá, pero vosotros si me veréis, porque yo vivo y también vosotros
    viviréis. Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en
    mí y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es
    el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y
    me manifestaré a él.

    13 min
  • E78 - Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Vivamos con la sencillez de quien sabe que todo lo recibe de Aquél a quien ama.

    Del santo Evangelio según san Juan 14, 1-12
    No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino. Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.» Le dice Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.» Le dice Jesús: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú:

    "Muéstranos al Padre"?

    ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí?

    Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras. En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre.

    13 min
  • E77 - Yo soy la puerta de las ovejas, Soy El Buen Pastor!

    Del santo Evangelio según san Juan 10, 1-10
    En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el

    redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y
    un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A
    éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas
    las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las
    suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su
    voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no
    conocen la voz de los extraños». Jesús les dijo esta parábola, pero
    ellos no comprendieron lo que les hablaba. Entonces Jesús les dijo de
    nuevo: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas.
    Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero
    las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí,
    estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene
    más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y
    la tengan en abundancia.

    15 min
  • E75 - Tú también te llamas Tomás. Con la fe, nuestra vida será inmensamente dichosa, serena, sencilla y feliz. ¡Con Cristo resucitado!

    Del santo Evangelio según san Juan 20, 19-31
    Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando

    cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se
    encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les
    dijo: «La paz con vosotros». Dicho esto, les mostró las manos y el
    costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo
    otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os
    envío». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu
    Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes
    se los retengáis, les quedan retenidos». Tomás, uno de los Doce,
    llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros
    discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si
    no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el
    agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré». Ocho
    días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos.
    Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz
    con vosotros». Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis
    manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino
    creyente». Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío». Dícele Jesús:
    «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han
    creído». Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas
    señales que no están escritas en este libro. Estas han sido escritas
    para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que
    creyendo tengáis vida en su nombre.

    11 min
  • E74 - ¡Ha resucitado el Señor! Domingo de Resurrección. ¡Pidamos a Cristo resucitado poder resucitar junto con Él, ya desde ahora!

    Del santo Evangelio según san Juan 20, 1-9
    El día después del sábado, María Magdalena fue al sepulcro muy de

    mañana cuando aún era de noche, y vio que la piedra del sepulcro estaba
    movida. Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro
    discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro
    al Señor, y no sabemos dónde le han puesto». Salieron Pedro y el otro
    discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el
    otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero
    al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró.
    Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las
    vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las
    vendas, sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro
    discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó.

    9 min
  • E73 - La Transfiguración.

    Mateo 17, 1-9. Fiesta Transfiguración A.  Pidamos a Dios que realice en nosotros una “transfiguración interior ”que  nos permita contemplar su divinidad.

    Oración introductoria


    Señor, creo, auténticamente estoy convencido, que hoy me invitas a  compartir esa vivencia que tuvieron Pedro, Santiago y Juan en mi  oración. Dame tu luz para saber apartar toda distracción y poder  contemplarte, conocerte y amarte más.

    Petición

    Señor, que siempre escuche tu voz, en mi corazón.

    1 min
  • E72 - Vine a dar la plenitud a los profetas. Viene a purificar en el fuego lo que le impide a nuestro corazón darse plenamente a Dios.

    Del santo Evangelio según san Mateo 5, 17-37


    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No crean que he  venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a  darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la  tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la  ley. Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y  enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero  el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos.  Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y  fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

    Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate  será llevado ante el tribunal. Pero o les digo: Todo el que se enoje con  su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su  hermano, será llevado ante tribunal supremo, y el que lo desprecie, será  llevado al fuego del lugar de castigo.

    Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te  acuerdas allí mismo que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu  ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y  vuelve luego a presentar tu ofrenda. Arréglate pronto con tu adversario,  mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el  juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de  allí hasta que hayas pagado el último centavo.

    También han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No cometarás  adulterio; pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer,  ya cometió adulterio con ella en su corazón. Por eso, si tu ojo derecho  es para ti ocasión de pecado, arráncatelo y tíralo lejos, porque más te  vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al  lugar de castigo. Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado,  córtatela y arrójala lejos de ti, porque más te vale perder una parte de  tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo.

    También se dijo antes: El que se divorcie, que le dé a su mujer un  certificado de divorcio; pero yo les dijo que el que se divorcia , salvo  el caso de que vivan en unión ilegítima, expone a su mujer al adulterio  y el que se casa con una divorciada comete adulterio.

    Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le  cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les  digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de  Dios; ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por  Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

    Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno  solo de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando  es no. Lo que se diga de más, viene del maligno”.

    10 min

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