Cristo se presentó con la ofrenda de su sangre en el santuario del cielo y desde ahí media por nosotros, por esto su sacrificio es real, eficaz y permanente.
Al conocer día por día que Dios es fiel y al ir poniendo en Él cada vez más una esperanza robusta hace que tengamos un ancla en medio de las incertidumbres de esta vida.
Dios es bondad, piedad, ternura que se hace salvación en las manos y en la Palabra de Cristo. Dejemos la soberbia, acerquémonos a Jesús y descubramos que Él ya se acercó a nosotros.
La única manera de negarle al cristiano su afirmación de que está en la verdad es mostrándole en que hay mentira en el cristianismo o que hay otra verdad que es mayor.