DOMINGO V DE CUARESMA, CICLO C El ideal de perfección lo puso Dios en nuestro corazón pero solo con nuestras fuerzas no se alcanza. Cristo lo alcanza para nosotros dándonos su amor y abriendo el camino de la fe.
Aprendamos de los fariseos porque los pecados que los acecharon y que los hicieron caer no se murieron con ellos; son males que también nos persiguen y nos dañan a nosotros.
En Cuaresma se denuncian las obras malas, el antiguo ser, el hombre viejo. En Pascua Jesucristo hace obras nuevas, construye el nuevo ser, hace posible al hombre nuevo.
¿Cuál es tu camilla? Proclamando con claridad, con amor, con valentía que Jesucristo te ha hecho creatura nueva le das gloria, muestras quien es Él y cuánto puede.
Es positivo estar anímica y emocionalmente preparados para la adversidad y es saludable recibir de buen modo las correcciones de Dios porque purifican nuestra fe.
DOMINGO IV DE CUARESMA, CICLO C En ocasiones la misericordia se experimentamos sufriendo la dureza de las consecuencias de nuestros errores, para sobrellevarlas debemos esperar, padecer, orar y vigilar.
Cada uno lleva dentro un fariseo arrogante pero también un publicano contrito: está la capacidad de arrepentirnos; hay una esperanza real de salvación.