Estamos acostumbrados a que el Manzanares sea un hilo de agua, pero a principios del Siglo 20 aun iban las mujeres al río a lavar y los más pequeños a bañarse en épocas de calor. En el siglo XVII, Quevedo ya decía que el Manzanares era un aprendiz de río, pero es que realmente es un arroyo, y ante todo es el afluente del Jarama. Así que casi desde el XVII, los madrileños nos reímos del Manzanares, y sólo cuando se desborda, como ocurrió en 1966, o cuando como ahora, lleva caudal, nos interesamos por él. Esta es la historia del Arroyo Manzanares