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¿Cómo sabe que ama a Dios? La Biblia nos insta a amar a Dios y al prójimo de hecho y en verdad, porque así es también el amor de Dios. Dios nos mostró su amor habiendo enviado a su Hijo Jesucristo, el cual también, por amor, puso su vida por nosotros para nuestra salvación. Por tanto, y de la manera que Dios nos amó, con hechos y en verdad, así probamos nuestro amor a Él.
¿Qué es un amor tóxico? Hoy día se habla mucho de amores tóxicos, es decir, de aquellos afectos que no hacen bien. El amor ágape es el bien, sin embargo, cuando el objeto de tal amor es distinto a Dios y a su voluntad, seguramente, tal afecto es tóxico, es decir, vano, dañino. Para evitar o dejar esa clase de amor vano y sus consecuencias, se hace necesario que lo identifiquemos.
¿Qué es lo más grande que ha hecho o hace usted en su vida? Cada uno ha hecho cosas en la vida de las cuales sentirse orgulloso, como, por ejemplo, culminar sus estudios, tener propiedades, hacerse a un buen nombre, formar una familia, sembrar un árbol, dejar un gran legado, etc., pero no hay nada más loable que amar verdaderamente a Dios, pues es lo más importante, demandante y benéfico para el hombre.
Dios no necesita amar ni demostrar a nadie su amor, porque Dios es amor. La veracidad del amor de Dios se revela bíblicamente en el trato y acciones entre las mismas Personas Divinas, el Padre y el Hijo, acciones que se conforman al carácter y voluntad de Dios, y que veremos para que, por fe, consideremos su amor y aprendamos a amar como Él.
Los que niegan el amor de Dios lo hacen generalmente a razón de las desgracias en el mundo o por su incredulidad. Sin embargo, la declaración de las Escrituras es que Dios es amor, ese amor que es superior como Dios mismo lo es y revelado a la humanidad por cada Persona de la Trinidad. Si consideramos al Dios Trino, no podemos negar su amor.
La definición del amor depende del afecto. Si el afecto es entre amigos, es amor filial; si es con la intimidad conyugal, es amor eros; si es entre padres e hijos, es amor natural; pero, si el afecto es de hacer el bien a los demás sin más interés que ese, es amor ágape, que es el amor más excelente, porque es el amor de Dios. Esta serie se trata del amor ágape.
¿Qué trascendencia tiene la muerte de Cristo en su vida? Es propio pensar en la muerte de Cristo como un gran sacrificio, que seguro nos conduele e indigna. Con todo esto, y teniendo también consideración de su sacrificio como un hecho necesario para nuestra salvación mediante la fe, asimismo debemos mirarlo desde el punto de vista de su impacto que trasciende toda nuestra manera de ser y hacer.
La felicidad es la búsqueda de muchos. La felicidad se busca en las riquezas, en el trabajo, en el entretenimiento, en la independencia, en los deleites, en la religión. Pero, nunca la felicidad estuvo en las cosas de este mundo. La verdadera felicidad es provista por Dios como la esperanza de gloria y la reciben todos los que creen en Él.
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