No podemos perder de vista que las luchas que experimentamos son debido a nuestro combate contra el pecado. Son por ir contra la corriente. Por ir en contra de Satanás, del mundo, y de nuestras propias pasiones pecaminosas. Propóngase vivir su vida para Cristo, alejado del pecado, y sin duda experimentará el rechazo del mundo. Por otro lado, viva como al mundo le agrada, y va a recibir su abrazo y sus sonrisas. Pero si usted es de Cristo, y vive para Cristo, va a ser aborrecido por el mundo.