El día de hoy vamos a considerar el testimonio de fe de los patriarcas mencionados en Hebreos 11:20-22. Me refiero a Isaac, Jacob y José. Dos de ellos habían sido mencionados previamente en relación con Abraham, cuando el versículo nueve indicó que Abraham habitó en carpas con Isaac y con Jacob, quienes eran coherederos de la misma promesa. De allí podemos ver que estos hombres compartían la fe de Abraham, porque también el versículo trece dice que ellos murieron sin haber recibido lo prometido, y confesaban que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.
Así que esta fe en la herencia prometida fue transmitida de una generación a otra. Abraham la transmitió a Isaac, Isaac a Jacob, y éste a sus doce hijos, entre los cuales se encontraba José. De esta manera, la confianza en la promesa de Dios resistió el paso de la muerte, y fue teniendo un lugar sobresaliente en los corazones de diferentes generaciones de hombres de fe.