Cristo fue rechazado en su comunidad, en el lugar donde creció, donde estaban las personas que lo conocían. Allí exactamente fue rechazado, porque el sermón que trajo en la sinagoga de Nazaret, expone la verdad de que Él es el cumplimiento de la profecía mesiánica de Isaías 61. Y dejó claro que no solo vino a traer salvación a los judíos, sino a todo pueblo o nación. Eso provocó gran ira y rechazo hacia Él, y es lo que vemos en este pasaje de Lucas 4:14-30.