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como hijos de Dios, debemos de ser una piedra de apoyo y no de tropiezo para nuestro prójimo.
· Una pregunta que todos en algún momento debemos de responder, ¿Quién es Jesús para mí?
· Mateo ya ha mostrado que Jesús tuvo la genealogía correcta, el nacimiento correcto, el bautismo correcto, el éxito correcto sobre la tentación, y el mensaje correcto. Ahora nos demuestra su poder sobrenatural. Recordemos una vez más que los milagros tienen el fin de llevarnos a Jesús. Jesús no solo vino hacer milagros temporales, vino hacer también milagros eternos. La prueba de la divinidad de Jesús, es que tuvo poder sobre todas las cosas.
A Jesús no es suficiente con adularlo y hacer promesas que uno no va a cumplir. Hay personas que se emocionan en el momento, pero llega el tiempo de pagar el precio y no cumplen lo prometido. Jesús más que desanimar a las personas que querían seguirle, probaba el corazón de ellas para ver en realidad si estaban dispuestos a pagar el precio.
· El verdadero cristiano ya no se acuerda de lo que quiere decir que le insulten; ha aprendido de su Maestro a aceptar cualquier insulto sin resentimiento, y sin buscar jamás la venganza. · Hay personas que quizá si han sido ofendidas y lastimadas, y recurren a la venganza, usando las leyes terrenales para dañar y destruir a otros. Usan la justicia para destruir a su prójimo.
· Una vez más vemos que a Jesús le interesa erradicar toda mala intención del corazón, para que no se llegue a materializar esa mala intención del corazón. No basta con no golpear a una persona; lo único que sería suficiente es no desear siquiera golpearle; ni siquiera tener un sentimiento duro contra él en el corazón. Jesús lleva el asunto a la condición del corazón donde nacen las actitudes violentas.
· Las tentaciones tienen la capacidad de demostrar donde radica nuestra confianza. Cundo Dios nos prueba, no es con la intensión de hacernos caer, así como satanás lo hace. Satanás siempre prueba (tienta) con la intención de hacer caer, de destruir. Dios siempre prueba con el fin de fortalecer y comprobar nuestra fe. En relación con el caso de Job, la intención de Dios fue de demostrar la fe de Job, pero la de Satanás fue la de hacerlo caer.
· En los tiempos antiguos en Oriente, las carreteras eran muy malas. Había un proverbio oriental que decía: «Hay tres situaciones miserables: la enfermedad, el hambre y el viajar.» Así como las carreteras y calles por donde va a pasar el presidente, son restauradas para su llegada. Así nosotros para que Jesús llegue a nuestro corazón.
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