Una relación con Jesús nos da la capacidad para poder vencer nuestras debilidades, no para tranquilizarlas solamente. Jesús no nos entretiene, Jesús tiene el poder para cambiarnos.
La responsabilidad es uno de los temas principales de estos cuatro capítulos. Los exiliados judíos en Babilonia culpaban a sus antepasados por el terrible juicio que les había caído, así que Ezequiel explicó que Dios juzga a las personas individualmente por sus propios pecados y no por los pecados de otra persona.
La fe no es para sentirnos superiores y ver con desprecio a nuestro prójimo, la fe debe de despertar amor por nuestro prójimo. Debe de llevarnos a las obras de compasión.