En su carta a Timoteo, Pablo advierte a la iglesia a que no se dejen engañar por las falsas enseñanzas que surgirían. Desde el principio vemos como el diablo logró engañar a Adán y a Eva porque no estuvieron sujetos a la palabra de Dios; de la misma manera nosotros, como hijos de Dios, somos llamados a estar atentos y conocer su palabra, de esta manera nos mantendremos fieles hasta el final y nada podrá separarnos de Dios y de su verdad.