Esta vez vamos a enfocarnos en ver la relación que existe entre ser y el hacer del pueblo de Dios. Pedro les recuerda que son extranjeros y peregrinos en un basto imperio, incredulidad y pecado, y tal vez se sentían muy pequeños, y les dice: les exhorto, como aquellos que tienen su ciudadanía en los cielos, que se abstengan de las pasiones de la carne porque combaten contra su alma, es decir que esas pasiones, pueden destruir el alma si sedemos a su dominio y les permitimos que reinen en nuestra vida sin arrepentimiento alguno.