Como lo hemos visto en libro de Cantares, después de que la amada pasa por su proceso de disciplina y crecimiento, ella cambia su paradigma, de ser alguien primordialmente centrada en sí misma ahora ella entiende que es la herencia del Señor (Ex. 34:9), entonces su actitud y su oración cambian dramáticamente. Esto nos sucede cuando maduramos, ya no pensamos solo en función de nosotros, nuestras diversión, placer y conveniencia sino en el plan de Dios y Su propósito perfecto.