Hay momentos en la vida en los que sabemos que hacer, que decir y que aconsejar, pero estamos cansados, no podemos perseverar, escuchamos las voces del mundo, exigiéndonos, manipulándonos, haciéndonos sentir que tenemos que progresar rápido, crecer más, trabajar más, ser para el mundo, rendir más, ser productivo, y dejamos de escuchar al que nos ama, a aquel que nos da descanso, el Dios que nos pide que solo lo escuchemos a Él.En esta prédica vamos a través de Hebreos, recordándonos que Dios no está en silencio.