Somos llamados a vivir un tiempo de auge espiritual creyendo que Dios está haciendo algo nuevo, desatando bendición, sanidad, provisión y libertad sobre su pueblo. Para entrar en este nuevo tiempo debemos cumplir objetivos claros: no mirar atrás como la esposa de Lot, dejar los pesos innecesarios, agendar nuestras metas espirituales, usar los dones del Espíritu Santo, amar y cuidar las almas, darle tarjeta roja al pecado, alinear nuestro querer y hacer con la voluntad de Dios, y vivir por fe. Además, se nos exhorta a madurar espiritualmente —dejando de ser neófitos— creciendo en intimidad con Dios y obediencia a su Palabra, entendiendo que entre más rápido maduramos, más pronto cosechamos. Finalmente, el llamado es a perseverar en salvación y ayudar a otros a salvarse, viviendo preparados como la novia fiel que espera a Cristo, sabiendo que Él viene pronto y que debemos estar listos cada día.