Dios quiere que enfoques tu vida en el trigo —lo bueno, lo fructífero, sus promesas— y no en la cizaña, que representa lo negativo, lo estéril y lo que no proviene de Él. Aunque ambos crecen juntos por un tiempo, Él mismo se encargará de separar lo bueno de lo malo en su tiempo perfecto.
El enemigo busca distraerte con ansiedad, miedo, escasez o división, pero Dios es tu paz, tu victoria y tu proveedor. Las dificultades son temporales y no detendrán la gloria eterna que Dios quiere manifestar en tu vida.
Así como Jesús secó la higuera que no daba fruto, Dios también eliminará lo estéril en tu vida. Pero necesitas buscar a Dios con fe, humildad y obediencia, no solo por necesidad, sino como un hijo que depende de su Padre.
La clave para los nuevos ciclos y promesas es mantener tu mirada en Dios. Si tú te comprometes con Él, verás cómo la bendición te persigue.