Este mensaje está inspirado en el siguiente versículo:
Pero Dios le dijo: «Samuel, no te fijes en su apariencia ni en su gran estatura. Éste no es mi elegido. Yo no me fijo en las apariencias; yo me fijo en el corazón».
(1 Samuel 16:7 TLA)
¿Cuántas veces hemos cometido errores porque nos hemos dejado engañar por las apariencias de las cosas, como de las personas también?
Aprende, a través de este mensaje, a escuchar la voz de Dios y a ver el corazón cómo él lo ve.