¿Qué significa ser verdaderamente bienaventurado?
El Salmo 1 comienza con una declaración sorprendente: “¡Cuán bienaventurado es el hombre...!” Sin embargo, al examinar cuidadosamente el salmo, descubrimos una realidad incómoda: ninguno de nosotros ha vivido de la manera perfecta que este hombre describe. Todos hemos seguido nuestro propio camino y hemos fallado en obedecer plenamente la voluntad de Dios.
Entonces, ¿quién puede recibir esta bienaventuranza?
En este mensaje veremos que la esperanza del cristiano no descansa en haber vivido perfectamente, sino en que Jesucristo lo hizo en nuestro lugar. Él es el Hombre verdaderamente justo del Salmo 1. Él nunca anduvo en el consejo de los impíos, nunca se apartó de la voluntad de su Padre y siempre se deleitó perfectamente en la ley de Dios.
Por medio de la fe, la justicia de Cristo es acreditada a los pecadores, y la bendición que Él merece se convierte en la bendición que nosotros recibimos por gracia.
En este episodio exploraremos:
• La verdadera naturaleza de la bienaventuranza bíblica.
• El contraste entre el camino del justo y el camino del impío.
• Por qué nadie puede alcanzar esta bendición por sus propios méritos.
• Cómo Cristo cumple perfectamente el Salmo 1.
• La esperanza y seguridad que tienen quienes están unidos a Él por la fe.
La bienaventuranza del creyente no es merecida; es un regalo de gracia comprado por Cristo y recibido por fe.