Jesús nos hace comprometernos a vivir el reino de Dios no solo en lo profundo e inmaterial sino en lo concreto. Santiago el apóstol en su carta escribe en el capítulo dos versos quince y dieciséis “Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?”