Pablo fue llevado hasta Atenas para guardar su vida. Cuando él llegó a ese lugar la Biblia dice que su espíritu se enardecía de ver como ellos estaban sumergidos en la idolatría. Los griegos eran personas que buscaban de Dios, pero de la manera y forma equivocada. Así también muchos hoy en día tienen muchos dioses, que de pronto no son estatuas, pero es su dinero, el poder y otras cosas materiales. Reflejamos el mismo problema de los atenienses.
Ellos tenían miles de dioses que adoraban pero había uno que era el dios no conocido. Al parecer, por si a caso se les olvidara alguno, inventaron el desconocido para no causar ira a los dioses.
Pablo encontró la razón perfecta para poder compartir con los atenienses del verdadero Dios; es el Dios creador, no es un Dios creado. El verdadero Dios sustenta la creación, Él no ocupa de nadie. El verdadero Dios es Padre de su creación, Él está por sobre todo, así que nada de lo creado puede asemejarse a Él. El Dios verdadero juzgará a los hombres, por eso mando a su hijo Jesús para poder traer vida y perdón a todos aquellos que se arrepientan.
Sabemos que este mensaje no es atractivo a la humanidad, pero eso no significa que debemos de parar de predicar. El Señor le dará el entendimiento a los suyos. Como iglesia queremos reconocer el peligro que hay con la idolatría, porque todo lo que quite el lugar de Dios eso es idolatría. Amemos al Señor y vivamos para el Señor.