Comenzamos a estudiar esta parte referida a la ley en el Sermón del Monte cuando Jesús aclaraba su posición frente a ella. El deseo de Jesús nunca fue, ni será, el contradecir la ley sino llevar al hombre al cumplimiento genuino de la ley, y este cumplimiento genuino se origina en lo más profundo de nuestro corazón, al conocer y actuar la Palabra de Dios.Jesús comienza esta serie de enseñanzas diciendo: “Oíste que fue dicho…”, lo cual hace alusión a las enseñanzas de los escribas y fariseos, con el propósito de exponer el error que había allí, y la falta de dedicación de los judíos, de ese entonces, de solo conformarse en escuchar las enseñanzas en las sinagogas, pero no corroborándolo en sus escrituras.Jesús hace un llamado de atención a ir hacia el mensaje de Dios, que es la Palabra, para así poder cumplir la ley de la manera correcta. Por ello, debemos edificar un genuino interés en el estudio de la Palabra, para así reconocer que toda la Escritura apunta a Jesús, su obra y su vida. Jesús nos enseña que en nosotros no hay obras justas. Solo Jesús es justo y la justicia está en Él. Y, aun así, como iglesia, tenemos un gran reto: ser oidores de la Palabra y hacedores de ella, por la gracia de Cristo Jesús.Pastor Daniel Gómez