En los versículos anteriores, Jesús corrigió la enseñanza que brindaban las autoridades religiosas de ese momento en referencia al asesinato, adulterio, divorcio, juramento, venganza y el amor, ya que ellos tenían la tendencia de tomar los mandatos de la ley, dando una interpretación orientada a beneficiar su propia conducta, y olvidando el principio espiritual. Mientras que Jesús, predicó a sus oyentes discípulos la verdadera interpretación de la ley y exhortó a tener una vida acorde al carácter de Dios Padre.A partir del capítulo 6, Jesús comenzó a enseñar sobre la práctica visible de la ley en la vida de las personas. Él resalta que los cristianos deben realizar prácticas de adoración en su vida que son evidencia de ser genuinos creyentes. Sin embargo, nos expone sobre el peligro que existe de realizar buenas acciones con un corazón incorrecto; motivado por el ego y orgullo. Todos nos enfrentamos con la tentación de no obedecer a la voluntad de Dios y, más bien, que nos glorifiquen, esperando recibir la aprobación de las personas, para sentirnos superiores a otros. Esto no debe ser así. De manera que, en los próximos 18 versículos Jesús analiza tres prácticas del cristiano (dar, orar y ayunar) y nos enseña a hacerlo con la motivación correcta. Esta mañana estudiaremos la primera, el dar o hacer misericordia.Hermanos, mi oración es que, a través de esta enseñanza, podamos ser confrontados por la Palabra para vivir humildemente, anhelando tener una vida cristiana genuina, que practica la justicia para agradar únicamente a Dios; y esperar recibir la recompensa eterna y no una alabanza temporal, terrenal y vanidosa de los hombres.Pastor Gerson Henríquez