Ya sabíamos que otra Canarias es posible, pero se han empeñado en que comulguemos con ruedas de molino de gofio. Nos han hecho creer que para lograr el tránsito a las renovables hemos de pagar un castigo, inundando nuestros paisajes de monstruos eólicos y paneles fotovoltaicos, además de destrozar nuestras medianías con torres y líneas de alta tensión.
Pero no, no puede ser un paraíso si para ello tenemos que destrozar nuestros barrancos y parajes naturales, con centrales hidroeólicas artificiales e improductivas, pero que permitirán a los grandes lobbies energéticos vender toda la producción generada, que es su objetivo final. Esas centrales son la disculpa perfecta para permitir que unos pocos se forren a costa de destrozar nuestras islas...