La seguridad pública es uno de los grandes temas en el debate político y electoral.
Eso deriva en que de un lado y del otro se lean minuciosamente las cifras de delitos. Unos las examinan para asegurar que bajaron y otros para tratar de demostrar lo contrario.
Esto no es nuevo. Sin embargo, ahora el foco en esta discusión está puesto en un dato que sí suena novedoso, el de las llamadas “muertes dudosas”.
El viernes 19 de enero las nuevas autoridades del Ministerio del Interior (MI) comparecieron ante la Comisión Permanente del Parlamento para informar los números del 2023, que mostraron un descenso en hurtos, rapiñas y abigeatos; y un estancamiento en los homicidios donde se registró uno menos que en 2022, un año en el que se había dado un salto del 25%.
No obstante, desde la izquierda se centraron en el dato de “muertes dudosas”. Señalaron que es “escandaloso”, y lo tomaron como uno de los argumentos para sostener que el MI está “maquillando” las cifras.
Desde el gobierno, en cambio, se sostiene que la tendencia de muertes dudosas ya venía en alza desde la administración anterior y aseguran que no hay ningún intento por ocultar delitos.
En Perspectiva explica a qué hace referencia el término "muertes dudosas" y sí sus cifras han aumentado o disminuido a través de los diferentes gobiernos.
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Producción: Gastón González.