Está claro que cada persona cuenta con habilidades lectoras diferentes y en ocasiones los deficits no están relacionados con el nivel de inteligencia. Las últimas investigaciones se focalizan en la arquitectura genética de las regiones cerebrales implicadas en la lectura. El rastreo de la huella genética de la lectura en el cerebro, la búsqueda de unas posibles bases biológicas y genéticas que diferencian a los lectores, es el objeto de un amplio estudio de la institución de investigación internacional BCBL, el centro vasco de investigación cerebro, cognición y lenguaje, publicado en Nature Human Behaviour.