¿Cuál es tu prioridad? ¿Qué o quién dicta lo que haces, piensas y decides?
Cuando no tenemos prioridades nuestras vidas parecen no tener rumbo y como consecuencia podemos experimentar ansiedad, tristeza y falta de sentido. Dios quiere darle sentido y rumbo a tu vida, pero para que podamos vivir esa vida de poder necesitamos alinear nuestras vidas con Dios y hacer de Él nuestra prioridad. Dios no pide tanto, pero en cambio nos da muchísimo más de lo que jamás podemos pedir, pensar o imaginar. Créelo.