En el gobierno de López Mateos (1958-1964) se estatizaron las minas, las plantas metalúrgicas y siderúrgicas del país, junto con Luz y Fuerza Eléctrica, con la política de “mexicanización”. Pero con los gobiernos neoliberales de 1982 a 2018 se privatizaron la mayoría de las empresas paraestatales y la banca, incluso se fue más allá: se privatizaron carreteras, puertos, fronteras, playas, etc.
Las empresas de minas, metalúrgicas y siderúrgicas fueron privatizadas por Salinas y Cananea la mina más grande de cobre junto con Nacozari y 7 mineras más de Sonora, se entregó a Grupo México de Germán Larrea, el gobierno entregó el 95% de las acciones al empresario.