Hoy hablaremos un poco de esta frase y sus posibles consecuencias porque, oh sorpresa, la vida no es una película, no hay protagonistas, no hay propósito glorioso ni soundtrack oficial. Hay vida, hay decisiones, hay historias y en todo eso, también hay magia... pero necesitamos aprender a verla con los pies en la tierra, los ojos bien abiertos, el corazón bien cálido y la visión lo más amplia que se pueda.