La rentabilidad de la renta fija en estos últimos años cercana a tipos cero o, en algunos casos, en terreno negativo, han empujado a los gestores de activos a buscar nichos de inversión que permitan ofrecer a sus clientes mayores retornos.
Una de las apuestas que ha entrado con más fuerza en las carteras es la inversión alternativa y, en concreto, el private equity o capital privado, un término amplio que abarca todas las inversiones que no se negocian en un mercado regulado.