El pasado 17 de octubre se conoció la detención de Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín Guzmán Loera, en su casa de Culiacán por elementos del Ejército con base en una orden de aprehensión con fines de extradición del gobierno de Estados Unidos acusado de narcotráfico, lo que terminó en un operativo fallido que llevó al gobierno a liberarlo después de que los brazos de la delincuencia organizada bloquearon la ciudad, coparon la unidad familiar de la zona militar, retuvieron a once militares, murieron 16 personas y se fugaron 56 reos, todo en medio de la confusión, la desorganización y el pánico de la gente.