¿Qué es adoración? Muchas veces solemos asociar adoración con la participación litúrgica del culto. Cantar, levantar nuestras manos, elevar oraciones, presentar nuestras ofrendas o servir en algún área dentro de la iglesia.
Y aunque estas cosas son buenas, no son el indicativo de una verdadera adoración. Porque podemos honrar a Dios con nuestros labios, pero tener nuestro corazón lejos de Él. Entonces, ¿cuándo ofrecemos verdadera adoración a Dios?
La verdadera adoración no ocurre en un templo, sino cuando entregamos diariamente nuestra vida a Dios, permitiendo que Él transforme nuestra mente para seguir viviendo según su voluntad.