¿Eres el hijo pródigo que se ha apartado de su Padre? O quizá, ¿tú estás en casa con el Padre, pero te toca recibir a alguien que estaba perdido sin Dios y ha regresado? O a lo mejor, vives en una familia donde uno de tus hermanos o familiares se ha ido de casa, o está alejado de Dios. Entonces, para tí es este mensaje.