Jóvenes Católicos

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Jóvenes Católicos episodes

  • Una Palabra Tuya | 6 ABR 2019
    Al Señor le persiguieron al final de su vida. Y Él mismo nos adelantó nuestro destino. "Quien quiera ir tras de mí, que cargue con su cruz y me siga". Hoy, la Palabra nos muestra las malas intenciones de aquellos que, queriendo o sin querer, son obstáculo para que la misión de Jesús se lleve a cabo.
    Los guardias del templo hablan con verdad: "Jamás ha hablado nadie como ese hombre".
    Señor, que sepa reconocerte en el rostro de tantas mujeres y tantos hombres que me rodean a diario. Que te quiera a cada instante por encima de todo, luego a los demás, y luego a mí.
    2 min
  • Una Palabra Tuya | 5 ABR 2019
    Señor, deseo ser tan libre como Tú. Deseo ser tan valiente como para asumir la misión que me has encomendado con la fortaleza y en tesón con que Tú mismo asumiste la misión que te había encomendado el Padre.
    Señor, deseo serte siempre fiel. Deseo desagraviar todos los males que has sufrido por mí y solo por mí. Cada latigazo con mi nombre, cada mazada en mi beneficio, cada gota de sangre para mi Salvación.
    Concédeme la oportunidad de amarte. Te pido, con John Henry Newman: "Señor, ten piedad de mí".
    2 min
  • Una Palabra Tuya | 4 ABR 2019
    Hoy, Señor, te me revelas en plenitud. Te agradezco desde mi vida todo el esfuerzo que has puesto para lograr cada paso adelante, cada conversión, cada corazón en paz. Te doy gracias por el sufrimiento ofrecido. Por la misión que llevaste hasta el extremo. Aunque muchos no te recibieron.
    Jesús no se quedó a medias. Jesús no fue tibio ni siquiera un segundo de su vida. Jesús llevó hasta el extremo más radical una misión que le había encomendado el Padre. El testimonio que el Padre da de Él es el más grande.
    "No es que yo dependa del testimonio de un hombre. Si digo esto, es para que vosotros os salvéis".
    2 min
  • Una Palabra Tuya | 2 ABR 2019
    ¡Qué maravillosa lección me das, hoy, Señor! Hoy me muestras todo lo que me tienes reservado. Me enseñas que Tú renuevas, sanas, das vida, limpias, liberas... siempre, claro, que yo me reconozca necesitado de Ti y de tus dones. Siempre que yo me sepa pecador y un humilde siervo tuyo.
    La única condición para que me sanes es mi fe, y por eso te doy gracias, Señor. Que no me pase como al tullido de hoy, en el Evangelio, que te vende como un vil traidor, aunque lo haga sin darse cuenta de las consecuencias. Que te sea leal siempre.
    "Levántate, toma tu camilla y echa a andar".
    2 min
  • Una Palabra Tuya | 1 ABR 2019
    El Señor hoy nos regala un segundo signo, aunque para muchos no signifique nada. Dice el refrán que no hay peor ciego que aquel que no quiere ver". Así es. Que yo no sea uno de ellos. Jesús, hoy, cura por la fe de un funcionario, a su hijo, en otra ciudad.
    ¿No es suficiente cada milagro que ha hecho? ¿No es suficiente morir y resucitar, con 500 testigos? ¿No es suficiente su presencia hoy, y la forma en que se manifiesta más o menos sutilmente"?
    Señor, que yo no necesite prodigios para amarte y ser fiel.
    2 min
  • [Meditación] - Hijo Pródigo
    El evangelio del domingo Lateare nos trae una parábola muy conocida, no sólo porque la hayamos leído o escuchado muchas veces, sino porque la hemos vivido: la parábola del hijo prodigo.
    La introducción no puede ser más gráfica. Los escribas y fariseos se escandalizan de que Jesús acoge y come con los pecadores. El pecador para el pueblo judío era un desgraciado, como contemplamos en otros pasajes del evangelio. No hay más que recordar las palabras pronunciadas por los judíos al pobre ciego de nacimiento: ¿Quién peco este o sus padres?
    Jesús, en la parábola del hijo prodigo, les va hablar de la gran misericordia de Dios y, en cierta medida, de que ninguno de nosotros estamos libres de cometer una ofensa a Dios.
    La parábola del perdón se manifiesta en dos hijos que sufren situaciones aparentemente distintas pero que esconden, como sabemos al leerlas con detenimiento, un mismo problema: ninguno de los dos hijos se encontraba a gusto en la casa del Padre. Hay un cierto grado de insatisfacción, de acedia en la casa del Padre.
    15 min
  • Una Palabra Tuya | 31 MAR 2019
    Qué hermosa es la parábola del Hijo Pródigo. La llamamos también parábola del Padre Bueno, porque nos muestra la infinita misericordia de Dios Padre, quien nos espera cada día con los brazos abiertos.
    Señor, te necesito, lo eres todo para mí. Enséñame a amar a mis seres queridos con el amor que tú me has regalado. Enséñame a pedir perdón y a disculpar todas las faltas.
    "Era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque tu hermano estaba muerto y ha resucitado".
    2 min
  • Una Palabra Tuya | 30 MAR 2019
    Gracias, Señor, por advertirme acerca de este peligro real que supone el fariseísmo. No dejes que me llene de mí mismo, o me autocomplazca. Necesito saberme pecador y vaciarme cada día, para que seas Tú quien ocupe el lugar central de mi alma.
    Déjame ser como ese publicano: humilde, manso, pobre de espíritu, para que un día vea tu Reino y sepa hacer felices a todos los que me rodean en esta vida efímera.
    Pongo mi confianza sobre Ti, para que lo seas todo en mi vida, todos los días. Gracias. Gracias. Gracias.
    "El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido" (Lc 18, 14).
    2 min
  • Una Palabra Tuya | 29 MAR 2019
    Señor, te pido perdón por haberme saltado tantas veces en mi propia vida este, que es el mandamiento más importante de todos. Desde hoy, te prometo que voy a esforzarme para cumplirlo: amarte a Ti, en tus tres personas, con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y con todo mi ser; y amar a mis próximos, a los demás, así como a mí mismo.
    Te quiero, Señor. Dame la gracia para demostrártelo y para demostrarles a mis hermanos un amor de obras hacia ellos. Para que todas las personas que me rodean sepan que estoy a su servicio. Que pueden contar conmigo.
    Ojalá también a mí, Señor, me digas: "No estás lejos del Reino de Dios".
    2 min
  • Una Palabra Tuya | 28 MAR 2019
    Hoy, el Señor me regala la fortaleza necesaria para combatir a su lado todo tipo de enemigos del Bien. El Maligno, como dice Francisco recurriendo a San Pedro, es "como un león feroz que gira a nuestro alrededor" y nos acecha a cada instante. Por eso, necesitamos acogernos al poder de Dios, que hoy nos alienta y nos anima.
    "El que no está conmigo, está contra mí". ¿Cuántas veces no he tenido lo que hay que tener, y no me he posicionado en cuestiones relacionadas con religión? EL Señor me exige mojarme, no le valen medias tintas. Lo contrario es tibieza y dice: "A los tibios los vomitaré de mi boca".
    "SI yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el Reino de Dios ha llegado a vosotros".
    2 min

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