Juan 14:15-26. El Espíritu Santo es llamado también el Consolador, es la traducción de la palabra “parakletos” en griego. Esto significa “una persona convocada a ayudarnos,” y se puede referir a un consejero, un defensor legal,un mediador o un intercesor. También envuelve la idea de: aconsejar, exhortar, fortificar, interceder y animar. La palabra “otro” es la palabra griega “allen” que significa “otro del mismo tipo”. Así como Jesús muestra la naturaleza de Dios el Padre, el Espíritu Santo, siendo “otro del mismo tipo” mostrará la naturaleza de Jesús.
Este Consolador vino de Dios mismo, vino después sobre sus discípulos antes de la Ascensión de Jesús y se derramó sobre los creyentes el día de Pentecostés. Este poder que también nos regenera, descendió para cuidar y guiar a todos sus discípulos, para ayudarnos a vivir como Él quiere y edificar a su amada Iglesia. Por la fe tú y yo podemos debemos pedir al Señor cada día nos de su Espíritu Santo.
El Espíritu Santo es nuestro Guía, no sólo para mostrarnos el camino, sino para ir con nosotros con ayudas e influencias continuas. Ser guiados a una verdad es más que conocerla apenas; no es tener su noción tan sólo en nuestra cabeza, sino su deleite, su sabor y su poder en nuestros corazones.