Con apenas 23 años, Julio Villar lo dejó todo para vivir en plena conexión con la naturaleza. Fue la primera persona en dar la vuelta al mundo en un barquito de 7 metros de eslora. Un camino hacia sí mismo y hacia la verdad de una vida sin artificios. Hoy en día, dedica su vida a caminar por la vida, sin rumbo, sin metas... saboreando cada instante con plenitud. La vida es este instante, sencillo, pleno, atento…