A pesar de que por todos es sabido que ingerir alcohol compromete el sistema inmunológico, la pandemia ha disparado del consumo de bebidas alcohólicas. Según el último informe sobre alimentación del Ministerio de Agricultura, las bebidas espirituosas –whisky, vodka, ron, ginebra...– son la categoría de producto que ha experimentado un mayor crecimiento en la compra de los hogares el último año.
Ya en confinamiento voces autorizadas advertían de que iban a visibilizarse personas que no sabían que eran adictas, personas que bebían cantidades exageradas de alcohol desde primera hora de la mañana y que con el cierre de bares iban a sentir por primera vez las consecuencias del síndrome de abstinencia. El cierre de los establecimientos de ocio nocturno, por otro lado, también ha puesto el foco sobre una problemática que alarma a familias y profesionales: cada vez hay más casos de alcoholismo en jóvenes.
Se estima que cada alcohólico altera la vida de, por lo menos, cuatro personas, y las consecuencias pueden ser nefastas. ¿Cómo salir de esa espiral destructiva? Desde hace décadas, Al-Anon ofrece ayuda y esperanza a quienes se atreven a dar el paso. "No es para quien lo necesita, es para quien lo quiere", dice con vehemencia Diana de Al-Anon Bizkaia. Con ella hemos conversado en Kale Nagusia.