e estima que al menos un 10 por ciento de las personas afectadas por la Covid-19, durante la primera fase de la pandemia, arrastran síntomas ocho meses después. La enfermedad ha puesto sus vidas patas arriba porque, a pesar de que sus síntomas son reales y limitan su día a día, no existen protocolos sanitarios adecuados que les garantice una correcta atención.
Fatiga crónica, dolores de cabeza, mialgias, dolor de espalda, ansiedad o mareos son algunos de los síntomas persistentes con los que conviven personas como Fátima Gottwald, enfermera del Hospital de Urduliz y miembro del colectivo de Covid Persistente Euskal Herria.
El sondeo realizado entre los meses de julio y octubre por la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) arroja un perfil bastante definido de la persona afectada por Covid Persistente: Hablaríamos de una persona joven, de entre 36 y 50 años, que no presentaba patologías previas antes de enfermar, y mayoritariamente mujer. En la encuesta se han registrado hasta un total de 200 síntomas persistentes que fluctúan en el tiempo, con una media de 36 síntomas por persona como nos ha confirmado la Dra. Pilar Rodríguez, Vicepresidenta de la SEMG.