“A la edad de 45, después de un proceso de autoconocimiento profundo, me relacioné por primera vez con mi faceta artística, la pintura llegó a mi vida y fui consciente de mi propósito de vida”. Estíbaliz Romaña es una artista, como ella misma reconoce, de vocación tardía. La causalidad -en forma de reforma casera- posibilitó que la pintura entrase en su vida. Hace dos años creó su primera obra: una representación de la playa de Berria, en Santoña; con un valor emocional que sigue marcando sus trabajos. Hoy supera la veintena de cuadros, y crea también obras por encargo. "Además, si buscas algo más personal aún, puedes darme un objeto con valor para tí (un pomo, una piedra, una flor...) me cuentas la historia, y lo integro en el cuadro, para que sea único, especial y vibre en armonía contigo". Estíbaliz Romaña nos abre las puertas de su casa en Balmaseda, ahora también convertida en taller y galería.