Iniciamos el día con un momento de reflexión muy bello, Andre sintiéndose como el Ave Fénix que resurge de entre el fuego y las cenizas, con esa fuerza que Dios le estaba dando. Con el ánimo un poco más estable, nos autorizaron a decorar el cubículo con cartas y fotos. Y aunque para Andre fue un momento bonito traer a su memoria los días previos al nacimiento de Sami, verse como era su cabello largo y vital, como de comercial de shampoo... también la llevo a confrontarse con la realidad, con su condición física actual: su cabello actual, uñas, piel... se veían opacos, sin vida. Andre tenía la sensación de estar viendo a otra persona... alguien que fue, y que ya no era. En cuanto a su estado físico, ella seguía amarilla, lo que significaba que el hígado seguía sin funcionar bien, lo que llevo a hacerle una ecografía abdominal para descartar posibles trombos.