Koldo Larrañaga fue un hostelero en Vitoria que, tras una apariencia amable, se reveló como un asesino en serie. Cometió una serie de crímenes que conmocionaron a la comunidad. Aunque inicialmente se le percibía como un individuo afable, su comportamiento escondía una oscura realidad.
El modus operandi de Larrañaga implicaba atraer a sus víctimas, principalmente mujeres, con la promesa de empleo en su hostal. Una vez ganaba su confianza, las asesinaba de manera brutal. Se le atribuyen varios homicidios, y la comunidad quedó impactada al descubrir la verdadera naturaleza del aparentemente cordial hostelero.
La historia de Koldo Larrañaga destaca por la sorpresa que generó entre quienes lo conocían, revelando la dualidad entre su vida pública y sus acciones criminales. Su caso ilustra cómo la percepción externa puede no reflejar la realidad oculta de ciertos individuos.