El adelanto del conocimiento, una disposición caritativa, el liderazgo político, social o religioso de la sociedad humana, las especulaciones filosóficas, la práctica del sistema del yoga, el volverse experto en los rituales védicos, y todas las elevadas cualidades similares que tiene el hombre, solo le sirven a uno en el logro de la perfección, cuando se emplean en el servicio del Señor.